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La Pandemia por Gerardo Molina

Prof. Gerardo Molina – Poeta y Escritor

Uruguay –  gerardomolinacastrillo@gmail.com  

 

Este espacio sobre la pandemia surgió por una iniciativa del conocido escritor uruguayo, profesor Gerardo Molina; quien reunió artículos de profesionales escritores de varios países y sus trabajos al respecto de esta temática.

 

La Pandemia

                                   

Tiempos impiadosos por el Prof. Gerardo Molina – Uruguay

La pandemia que ha caído sobre nuestro agobiado planeta, es un gigantesco mazazo sobre una humanidad, paradojalmente, y en una enorme proporción, deshumanizada, sujeta a un feroz consumismo y a una avasallante tecnología, en desmedro de una convivencia más natural y sana, de amor y cuidado de la naturaleza y hasta de la comunicación más cercana (en términos reales) con sus congéneres. Frente a ello, una inmensa población desvalida y de pobreza desesperante., mientras unos pocos, el 1% tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo.

Por sobre las interpretaciones más variadas del fenómeno, domina, felizmente, la obstinada búsqueda de los científicos para hallar la vacuna salvadora, junto a la labor extenuante, sacrificada y paradigmática – héroes sin fusiles- de los trabajadores de la salud.

Y, como ha sido siempre, la literatura, fiel reflejo de nuestra transida condición humana, en la pluma estremecida de vates y prosistas, no ha dejado de ofrecer sus creaciones sobre la muerte y desolación producida a través de la propagación de un virus minúsculo: desde la visión esperanzadora hasta un cruel pesimismo, desde la descripción más cruel de la realidad que se vive en las grandes ciudades hasta las interrogantes e imprecaciones contra el mal que sigue extendiéndose. Todo entre innúmeras páginas, que se suman a este diferente breviario del otoño, y de las que ofrecemos una muestra de trabajos de autores vinculados a nuestra página y otros que hemos espigado en la red.

 

Pandevida  por Celia Inés López Miranda, docente y porta. Villa Dolores,Traslasierra, Córdoba.

30 de abril de 2020

 

PANDEVIDA o PANDE-VIDA o PAN DE VIDA o PANVIDA o PAN VIDA. Hay que pasar la cuarentena y los amigos te retan y te retan a copiar y pegar, a compartir fotos lindas, recuerdos hermosos, paisajes inolvidables y vos te prendés, y escribís, y volvés a escribir y a leer y volver a contestar y por las dudas reescribir.
Mientras tanto me ha nacido una nieta a la que conocí después de 10 días, han pasado cumpleaños de seres entrañables a los que les debo el abrazo y también los regalos, se me murió el último tío, sin poder despedirlo, hay familia, amigos en la nube virtual y en la clínica, mientras, me quedo en casa. Estoy viviendo la vida, estoy viva, camino seis mil pasos por día para que no me duela la cadera, rezo mientras camino y participo de la misa en pantallas, trato de comer light y también compartir un vino con la hija y el yerno. Es jueves a la noche y en mi casa hay olor a comida, a cocina, a vida doméstica, a amor de hogar, tengo un altar con una vela blanca, y mi Dios y un rosario que me obsequió Viviana, aromo el aire con sahumerios para ahuyentar la lavandina, mis perros se volvieron más fieles todavía.
Me despabilo de repente.
Caigo en cuenta ,cuando me despido de mis estudiantes a las 22 y 30 horas, que es casi feriado y les dedico Cantares de Machado, en la voz de Serrat, que siempre, juntos, hacen que me crea que el mundo es maravilloso y esta noche he sentido la necesidad de contagiarles estas ganas locas de sentirme leve, de sentir que hacemos huella , que hacemos camino, que los extraño, que quiero que se enamoren de lo que construimos, cuestionamos , desaprendemos y aprendemos en esta virtualidad, para que sea humano, para sumar , resistir, inventar, abrazar y poder. Nos despedimos y nos agradecemos , nos deseamos alegría, sin vernos, latiendo palabras que se van en la nube, en el chat.
Es casi viernes y casi el día del trabajador, también mío, (les digo por las dudas a los que sobrevivan a esta lectura) ya que, por ahí ,alguien no lo sepa, o no se dio cuenta , como las escuelas están sin estudiantes y nosotros invisibles trabajando a tiempo completo, pero este viernes de feriado me trajo de manera impertinente el recuerdo de que en esta fecha, debiera estar viajando a Deán Funes para un nuevo Empalabrados inventado por
mi amigo Quintana y una barra poética hermosa para el reencuentro con mis amigas de la facu, que me las trajo de nuevo la poesía y me avasallan ganas de versos.
La pucha… asumo que no he podido leer poesía, ni las novelas y cuentos que hacen cola en la mesa de luz, ni escribir literatura , ni mirar series , porque me las paso dele, dele y requetedele en la compu buscando, escribiendo, leyendo, contestando, redactando, googleando, wasapeando y así siempre desde que apareció este bicho.
Me siento frente a la pantalla para redactar dos devoluciones pendientes.
Ya es viernes. Abro mi abandonado face y ahí está mi amiga Susana Lobo Mayorga a la que también se le ocurrió retarme de nuevo y como en una epifanía redescubro que es feriado, no sé muy bien a quién le importa en esta pandemia, pero a mí, de golpe, me da un ataque de ganas de feriado, de necesidad de feriado. Leo y pienso , qué reto nuevo se le ocurrió y a esta hora, en un feriado, cuando leo El arco y la lira. Oh, se trata de libros, entonces me seduce la idea y se me aparecen El Principito , el zorro, la rosa, los asteroides, los campos de trigo, hoy que todavía está lejos el domingo, en esta noche necesito bandadas que me lleven , que me rescaten, espero una bandada, es tiempo de golondrinas, algunas no se han ido todavía, las esperaré, además, mientras aguardo, contemplaré un colibrí, que esta mañana me mostró su nido frente a la puerta de mi casa, en la espera cuento con la luz de mis estrellas en el cielo, tengo unas rosas tardías que florecieron de pura rebeldía y una flor de pájaro, que guardó su belleza cuatro años, nada más para dármela este fin de semana y recordarme que todo lo bello y valioso lleva tiempo y que esperar es como una promesa, tengo el recuerdo de la piel de mis nietos después de bañarse, tengo los ojos de mis hijas en el teclado, y por las noches un roce, que me bendice y me cuida los sueños. Todo esto y más , mucho más es mi PAN VIDA.
                                                             

 

Y la gente se quedó en casa por Kitty O´Meara, maestra y asistente espiritual en hospitales y hospicios. Madison, Wisconsin, Estados Unidos.

Kitty O’Meara, una antigua maestra y asistente espiritual en hospitales y hospicios de Madison, Wisconsin, Estados Unidos publicó el 13 de marzo en su blog The Daily Day un poema que se viralizó rápidamente, a lo que contribuyó no poco –además de su excelente contenido- la afirmación de que se había escrito durante una epidemia de peste en 1800. Lo compartimos:

Y la gente se quedó en casa (And the people stayed home)   

Y la gente se quedó en casa
Y leyeron libros
Y escucharon
Y descansaron
E hicieron ejercicios
E hicieron arte y jugaron
Y aprendieron nuevas formas de ser
Y se detuvieron y escucharon más profundo.
Alguien meditó, alguien rezó
Alguien se encontró con su sombra
Y la gente comenzó a pensar diferente
Y la gente sanó.
Y en ausencia de personas

Que viven en la ignorancia y el peligro,

sin sentido y sin corazón,
La tierra también comenzó a sanar.
Y cuando el peligro terminó

Y las personas se encontraron,
Se afligieron por los muertos
Y soñaron con nuevas visiones
Y crearon nuevas formas de vivir
Y sanó completamente la tierra
Tal y como ellos fueron sanados.

 

La ética en las crisis – Mag. Marisa Avogaro Thomé  – Mendoza, Argentina

Mendoza, Argentina, 3 de mayo de 2020

 

La palabra ética viene del vocablo griego ethos que significa costumbre. Por lo tanto, ética es el conjunto de costumbres de comportamiento y nos muestran un abanico de posibilidades.

Transitamos estos días por una situación de emergencia sanitaria mundial y en este escenario, diversas actitudes se dan cita.

La sociedad de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) nos trajo nuevos paradigmas en todas las instancias sociales. Se instaló una cultura real y su correlato: la cultura virtual, caracterizada por la ausencia de fronteras de tiempo y espacio, la ubicuidad, el anonimato, la libertad, la hiperinformación.

Lo cierto es que las mismas características de las NTIC que dan las ventajas a la cibercultura, también plantean las desventajas y se constituye una situación de polaridades.

Los comportamientos de las personas varían, tanto a nivel personal como profesional, individual y grupal. Y esta situación traumática de crisis, en algunos países con cuarentena absoluta y en otros con mayor flexibilidad, han llevado a los individuos a expresar comportamientos muy dispares.

Amistades, familias, trabajos, sorprenden con sus actitudes. Y, mientras tanto, algunos consideran que, ante la crisis, se podría elegir un cambio de valores sociales y alentar la empatía, el trabajo en equipo, la solidaridad. Mas la realidad demuestra a veces lo contrario. Algunas personas eligen una postura poco favorecedora de actitudes solidarias; y bien alejados de dar la bienvenida a algún cambio.

Sobre los medios de comunicación, que han cambiado su narrativa con el empleo de las nuevas tecnologías, podemos establecer las situaciones de polaridad ya referida en párrafos anteriores.

Los medios instalados en Internet, las redes sociales, entre otros, nos permiten conectarnos con familiares; estudiar; desarrollar trabajos científicos y al mismo tiempo, son usados por personas inescrupulosas para realizar estafas, difundir información falsa, causar agitación social, etc.

Cabe recordar la importancia de contar siempre con informaciones confiables, pertinentes y seguras, en todo momento, no solo en las crisis y verificar las fuentes de información.

El ámbito educativo presenta diferencias también, ya que tanto niños como adultos no tienen en todos los países el mismo acceso a las conexiones de Internet y ellos tendrán oportunidades muy disímiles, de acuerdo con las posibilidades tecnológicas de las que se disponga en su casa.

Tiempos donde muchos agudizan el ingenio para brindar modos de participación, mientras otros encuentran modos de estafar, o ven en la complejidad del escenario, el trampolín para ascender en el trabajo, etc.

Nos queda una pregunta en espera de respuestas: ¿seremos capaces de elegir postulados éticos para seguir caminando por la vida, una vez que el aislamiento social nos abra las puertas a un mundo diferente? …

 

La voz del Ingenioso Hidalgo – Prof. Gerardo Molina. Uruguay

“La sabiduría –dice el proverbio- se encuentra no en los hombres viejos sino en los viejos libros.” Así, atravesando los tiempos, Miguel de Cervantes, cuya “trabajosa” vida, plena de vicisitudes y sucesos heroicos, no le va en zaga a la que vivió su creatura, nos descubre, en la grandiosidad de su pluma, un mensaje esperanzador para estos tiempos impiadosos. Lo “oímos” en la voz del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, cuando dice a su compañero de aventuras (Cap. XVIII, primera parte) : “Sábete, Sancho, que todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien esté ya cerca».

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