Estás aquí
Inicio > Archivo - Archive > Columna ¿Y vos quién sos?: Esteban Laureano Maradona

Columna ¿Y vos quién sos?: Esteban Laureano Maradona

 

 

José Cazorla – Contador – Escritor y narrador

Mendoza – Argentina – jcazorla798@gmail.com

 

Nació en Esperanza, Provincia de Santa Fé, el 4 de Julio de 1895

Su infancia y adolescencia la desarrolló a orillas del Río Coronda. Sus estudios los desarrolló entre Santa Fé y Buenos Aires, donde se recibe de médico en 1926 e instala su consultorio.

Se traslada a Resistencia, capital del Chaco, e inicia estudios de botánica.

Dando conferencias sobre Seguridad Laboral, en 1932, expresa sus opiniones y tiene problemas con la dictadura de Uriburu.

Decide trasladarse al Paraguay donde justo comienza la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia. Decide anotarse como camillero y presta servicio a ambos contendientes, ya que según sus propias palabras: “el dolor no tiene fronteras ni banderas”.

Al llegar a Asunción, es detenido y enviado a prisión por considerarlo espía. Pasan unos meses, le creen, comienza a trabajar y dirigir el Hospital Naval del Paraguay, atiende leprosos en Itapirú y redacta el Reglamento de Sanidad Militar de ese país.

Terminada la guerra en 1935, decide volver a Argentina, pese a los millonarios ofrecimientos del gobierno paraguayo, declina a todos y comienza su regreso al país para asentarse finalmente en Lobos, Provincia de Buenos Aires donde tenía un trabajo asegurado.

En ese viaje, el tren se detiene en Estanislao del Campo, Formosa. Un poblado muy humilde, sin servicios de luz ni agua, en medio del monte chaqueño. En la Estación, una persona le pide atención y luego una embarazada. Atiende con éxito ambos casos y los vecinos le ruegan que no se vaya ya que no tienen médico por la zona.

No sólo perdió el viaje y el trabajo que tenía asegurado en Buenos Aires y se quedó 51 años aquí…!!!

Recibió el cariño de los criollos de la zona y el recelo de los aborígenes naturales.., los habían engañado tanto…

Con el tiempo logró trabar amistad con los caciques del lugar y granjearse el respeto de todos, interiorizándose de sus necesidades y logrando erradicar de la zona terribles enfermedades como la lepra, el mal de Chagas, la tuberculosis, el cólera y la sífilis. Por todo esto, los indios lo llamaban Piognak (que significa ‘Dr. Dios’ en pilagá)

Hizo profundos estudios de la fauna y la flora del lugar, consiguió que el gobierno les adjudicara tierras a los habitantes y les enseñó trabajos agrícolas y a construir casas de ladrillos. Comandó junto a todo el pueblo la compra de herramientas y semillas, fundó instituciones para cobijar y recibir indígenas marginados, exploró fuentes de agua potable, realizó mejoras en la estación ferroviaria y ayudó a erigir la comisaría del pueblo. Despreció toda forma de poder que sus esfuerzos podrían haberle redituado.

Vivió siempre en una humilde vivienda de ladrillo, sin electricidad ni ningún otro tipo de servicio y prestando ayuda sin cobrar un peso a la comunidad indígena del lugar, formada por tobas, matacos, mocovíes y pilagás.

Hasta fundó una escuela rural donde ejerció la docencia.

En 1986, con 90 años de edad enfermó y se fue a Rosario a casa de un sobrino. Llegó en estado calamitoso.

En sus últimos años, falleció en 1995, recibiría muchos homenajes y distinciones y no aceptaría ningún tipo de pensión vitalicia.

Supo decir:

Muchas veces se ha dicho que vivir en austeridad, humilde y solidariamente, es renunciar a uno mismo. En realidad, ello es realizarse íntegramente como hombre en la dimensión magnífica para la cual fue creado.

Hablamos del Dr. Dios… del Dr. Esteban Laureano Maradona

 

 

 

 

Top