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Columna ComunicaSeguridad- Educación a distancia en las crisis y los alumnos: improvisación versus conocimiento

 

Marisa Avogadro Thomé – Máster en comunicación y educación

Mendoza – Argentina

marisaavogadro@uolsinectis.com.ar

 

Desde que comenzaron los casos de coronavirus en Wuhan a hoy, se asiste a una pandemia y emergencia mundial.

Sin previo aviso, muchas situaciones y relaciones se están modificando. El aislamiento evidentemente, único paliativo por el momento para frenar la propagación del virus ante la falta de vacunas y remedios específicos, nos ha traido un nuevo escenario internacional, nacional y provincial.

Irrumpió en la escena social diaria un virus de contagio masivo, que fracturó la cotideaneidad y se produjo una crisis.

Con el advenimiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC), se desdibujan las barreras de tiempo y espacio y tanto el proceso de aprendizaje como el de la enseñanza son alcanzados por estos cambios.

 

Educación a distancia: características

En estos nuevos procesos de enseñanza – aprendizaje a distancia mediados por NTIC; que lleva muchos años implementándose, según los países de que se trate, nuevos conceptos se incorporan y también nuevos roles tanto para el alumno como para el profesor.

Se desdibuja el espacio físico del aula para dar paso a la pantalla; la enseñanza lineal para dar lugar a la hipertextual; los pasillos de las escuelas se cambian por el escritorio de la PC y la silla ubicados en el hogar. Sin pizarra, sin tiza; a través de un aula virtual, conectado a través de la página web; el correo electrónico; los foros, los chats y su contrapartida del alumnado también.

Acceden a la educación personas de diferentes razas, culturas, idiosincrasias, geografías, unidas por un interés en común: aprender. Hoy a través de las NTIC.

Para preparar materiales educativos para realizar cursos on – line se debe partir de un motivo conductor o motivación, compartidos tanto por alumnos como profesores, que casi nunca conocerán sus rostros y que se comunicarán a través de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Esto trae aparejado una instancia principal: el proceso de enseñanza – aprendizaje en un marco de referencia témporo-espacial diferente al formal.

Diversos objetivos se deberán cumplir en este proceso: una fluida comunicación entre docentes y alumnos; entre alumnos entre sí; teniendo presente como característica distintiva de los grupos de estudio vía Internet, lo numeroso de ellos y su diversidad cultural.

El rol del docente se da en tres esferas diferentes: puede ser como parte diseñadora del material, como consultor pedagógico y como tutor administrativo. En este caso ya no se plantea un rol docente esquemático, basado en la mera trasmisión de conocimiento, en una línea vertical de traspaso de contenidos. Se habla de un docente que no expone el tema y es el dueño absoluto del saber sino por el contrario el que administra dicho saber y acompaña este proceso de aprendizaje – crecimiento. Sin embargo, las diversas instituciones con sus respectivos programas manejan diferentes términos, ej: para algunos el rol del tutor es un rol docente y para otros administrativo y se diferencia del consultor, netamente pedagógico.

Los alumnos de estos cursos en general, presentan características distintivas respecto de los tradicionales; ya que están frente a una pantalla de un elemento tecnológico desde su casa, lugar de estudio, trabajo. Son alumnos diferentes, con necesidades y expectativas diferentes, que pueden vivir en países con idiosincracias opuestas, con religiones distintas y que participarán virtualmente en las actividades propuestas, conforme al grupo humano con quien le toque compartir dicho curso, más allá de la lejanía presencial. Generalmente están motivados a realizar cursos on line porque no disponen del tiempo suficiente para asistir a uno totalmente presencial; o porque viven a grandes distancias de los centros educativos; por motivaciones económicas; entre otras.

Ahora también debemos mencionar a los alumnos que se están sumando a la educación a distancia, debido a la crisis sanitaria mundial, que sin conocimientos previos de la metodología de estudio, han debido hacer frente a esa crisis.

Se planteará que clase de interacción se va a permitir entre dicho alumnos: si será sólo a través de foros, de chats, correo electrónico o todos ellos o algunos de ellos. También cómo se desarrollarán las actividades prácticas; si se publicarán en la página web; si las herramientas telemáticas se emplearán de manera sincrónica para realizar estos trabajos o no y una larga lista de elementos a tener en cuenta.

Como toda metodología o camino para llegar a conseguir desarrollar un curso on-line, tiene sus ventajas y desventajas. Entre las primeras podemos citar, el acceso a una fuente inagotable de informaciones y de posibilidades de hipervínculo, con el consiguiente desarrollo de actividades que ejercitan diferentes procesos cerebrales. Pero a su vez, se pierde todo el caudal que presupone el contacto y la comunicación cara a cara, entre otros.

No todas las carreras son susceptibles de ser cursadas «on line». Algunas admiten una semipresencialidad; otras pueden ser realizadas íntegramente vía Internet; otras están a la espera de nuevas posibilidades tecnológicas de la red en cuanto a peso de materiales a trasmitir o diferentes maneras de operar con el sonido. Otras pueden combinar las posibilidades que le ofrecen las herramientas virtuales con las de los multimedios actuales o bien con un simple video.

En este proceso, la evaluación significa una doble tarea: porque se debe evaluar primero el conocimiento previo que posee el alumno y en otro orden la evaluación propia que realizará el educando que en algunos casos puede combinar por ejemplo sistemas de autoevaluación y una evaluación final.

 

Improvisación versus conocimiento

Este recorrido que hemos realizado a través de un escenario social y educativo actual, las características necesarias a tener en cuenta para desarrollar cursos de educación a distancia, constituyen  descriptores de elementos, situaciones, personas.

Ahora bien, la realidad implementada en diversos espacios educativos tanto para el nivel inicial, primario, secundario y universitario, en esta situación de emergencia sanitaria mundial,  en algunas ocasiones dista mucho de ser el necesario por diferentes motivos.

Así como nos referíamos a dos actores: profesores y alumnos, al respecto debemos decir que: hay docentes que no están familiarizados con la tarea y que presentan resistencia al cambio y no desean conocer nuevas maneras para producir sus clases. En otras ocasiones, pierden de vista al alumnado y los recargan de actividades, sin pensar, de que el hecho de que no estén de forma presencial asistiendo a la educación, no es porque ellos lo hayan elegido, sino por razones de fuerza mayor. En este caso, ya sea el nivel educativo tanto de la escuela como de la universidad, algunos docentes pierden de vista por completo el marco de referencia en los que cada uno de sus alumnos, en sus diferentes niveles educativos, viven. Así, pueden ser alumnos universitarios que por su trabajo tienen intensas jornadas de trabajo de más de 24 horas corridas, reciben luego cantidad de hojas y hojas y actividades para desarrollar trabajos prácticos, o bien niños, a los que les sucede lo mismo.

Es de vital importancia tener presente, desde el punto de vista de los que imparten educación, no olvidar el lei-motiv del hecho educativo y de las características de su alumnado y sus circuntancias. Niños, adultos, ancianos, personas de todas las edades, estamos viviendo un tiempo de ansiedades por la pandemia y ello también influye en la capacidad de atención de los alumnos, de las edades que sean; que las personas deben tener horas de descanso; que no pueden pasar horas y horas resolviendo actividades y algo fundamental, que no todos tienen el mismo acceso a las nuevas tecnologías.

Sobre el acceso dispar a las NTIC, debemos señalar diferentes circunstancias: algunos solucionan el problema de que los alumnos no tengan como imprimir las consignas en sus casas, porque solo las leen en la pantalla de un celular inteligente; diciendo que las copien y resuelvan. Pensemos cuántas horas de tiempo invierte por ejemplo un niño para copiar 7 u 10 carillas de actividades y el mismo recién está aprendiendo a escribir, para luego resolver la misma. Seguramente sus padres le ayudarán, y cuando son varios hermanos, el día tiene 24 horas. Cuántas familias tienen en países como los nuestros impresoras…

Y aquí, fiel a mi pasión por la comunicación, me pregunto: recordaremos los nueve elementos del proceso de la comunicación a saber: emisor, perceptor, mensaje, canal, código, tema, marco de referencia, formación social e interacción. Porque si los aplicáramos a los procesos de enseñanza-aprendizaje de la educación a distancia, seguramente obtendríamos buenos resultados.

Finalmente, quise compartir estas ideas, considerando la experiencia que puedo haber adquirido, ya que desde el año 2004 doy clases a distancia para carreras de grado y posgrado tanto en provincias de la Argentina como del exterior, en diferentes plataformas, y permanente aprendo de mis alumnos.

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