Estás aquí
Inicio > Archivo - Archive > ¿Por qué lucimos tan diferentes físicamente? – Cuento científico

¿Por qué lucimos tan diferentes físicamente? – Cuento científico

Dibujos: gentileza de la autora

 Dayanna Guerrero Chávez – Autora

Ana Guadaluoe López Ruiz – Asesora

México – e-mail: Dgc.95@outlook.com

Este cuento resultó finalista en la Final Continental del certamen de Cuento Científico realizado por SOLACYT México.

 

Hoy por la noche me dediqué a hacer un regalo para mi abuelita: Un dibujo. Con toda la intención de que fuera colocado en el lugar de los trofeos de papel: El refrigerador.

 

 

Mientras dibujaba la cara de mi abuelita Gladys observé que tiene la cara en forma de diamante, mientras la cara de mi mamá es como un ovalo y tiene el cabello más ondulado que el mío, entonces decidí correr al espejo para ver qué tipo de cara tenía, si cómo un diamante o como un ovalo, entonces grité:

-¡Wow! Mamáaaaa, tengo cara en forma de un círculo.

 

 

Mi mamá con una sonrisa me dijo que terminara el dibujo para colocarlo en el refrigerador, lo terminé y me fui a descansar.

 

 

Al otro día por la mañana me alisté para ir al Jardín de Niños, caminé por la calle observando quién más tenía cara de diamante, ovalo o circulo, pero al subirme al transporte público descubrí que el chófer era más gordo, alto y su color de piel es más clara que la piel de mi papá, entonces me pregunté:

-Si todos somos personas, ¿por qué lucimos tan diferentes físicamente?

 

 

Tuve ésa pregunta presente conmigo durante todo el día del Jardín de Niños, pero al llegar a mi casa, saludé a mi mamá que estaba preparando la comida y a mi tía Faty que estaba de visita.

Mi tía Faty es estudiante de Medicina, o sea que estudia la vida, salud y enfermedades del ser humano.

Para presumir mi trofeo de papel, corrí al refrigerador a tomar el dibujo y se lo enseñé a mi tía Faty e inmediatamente le pregunté:

-Tía Faty, si todos somos personas, ¿por qué lucimos tan diferentes físicamente?

 

 

Y ella, con una zanahoria entre las manos de la ensalada para la comida me respondió:

Lalito, imagina que eres una enorme biblioteca llamada “Genoma Humano”, y, que estas compuesto por billones de libros llamados “Células”, cada libro (célula), están compuestos por 23 capítulos llamados “Cromosomas”.

Lo curioso es que la información de cada capítulo (cromosoma) está escrita en hojas diferentes a las que conoces, las formas de sus hojas no son rectangulares son de una forma muy peculiar.

-¿Cómo las hojas de mis libros móviles que hay en mi librero?- Cuestioné.

-¡Sí! Exactamente, Lalito-

-Tía, Faty, entonces, ¿Qué forma tienen las hojas? – Le pregunté.

Ella dijo que las hojas tienen forma de escaleritas torcidas pero que en su escuela le llama “ADN” y que es en cada escalón dónde se encuentra escrita mi información personal.

-¡Wooow! ¡Qué manera tan loca tiene mi cuerpo de escribir!- Pensé.

Mi tía Faty me explicó que en mi ADN está escrito sobre el color de mis ojos, de mi piel, cuan inteligente soy, mis gustos y hasta algunas enfermedades que pudiera desarrollar si no cuido mi salud.

Pero descubrí lo más importante para resolver mi pregunta inicial, es el ADN en dónde también está escrito lo la forma de mi cabello, mi cuerpo y de mi cara

-En resumen, mi ADN es lo que me define a mí y a todos como personas- Entendí.

Pero recordé que muchas personas cuando me veían en la calle me decían que me parecía a mi abuelito, así que inmediatamente le pregunté a mi Tía Faty:

¿Por qué la gente dice que la forma de mis ojos, el color de mi piel morena y mi cabello lacio se parecen a la de mi abuelito, Fernando?

 

 

Mi tía Faty continúo explicando que las hojas de mis libros tienen la habilidad de separarse por la mitad y formar otra hoja exactamente igual.

-O sea que, cada libro, capitulo y hoja con su forma peculiar de escalerita torcida se hace una copia para crear un libro nuevo- Resumí.

Mi tía Faty orgullosa de que estaba entendiendo todo, continúo explicando que ese libro nuevo puede ser regalado de generación en generación o de biblioteca en biblioteca familiar, pero que en la escuela de mi tía Faty le llamaban: “Herencia Genética”.

Por último, me contó que lo más probable es que la Biblioteca de mi abuelito Fernando le regaló varios libros con información personal de él a mi mamá cuándo ella nació, y ella me regaló unos libros igualitos a mí a los de mi abuelito Fernando cuándo yo estaba en la pancita de mi mamá y por eso cuando llegué a este mundo me perezco mucho físicamente a él.

 

 

Cuándo nos dimos cuenta la comida estaba lista y me pareció muy importante aprender en esta tarde que no sólo heredábamos cosas materiales cómo casas, carros o dinero.

Sino que cada que nos vemos al espejo u observar a los demás por la calle podemos ver la “Herencia Genética”.

Abracé a mi tía por estudiar a los seres humanos y comprendernos un poco más, corrí a mi mesa para agregar a mi abuelito Fer en el dibujo y cuándo terminará colocar mi obra de vuelta al refrigerado de la cocina, para que las visitas notarán que, aunque mi familia lucía un poco diferente físicamente, compartíamos más que cosas materiales o rasgos físicos como herencia, nosotros heredábamos amor.

 

 

 

Top