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Día del Idioma

 

Gerardo Molina. Profesor – Poeta y Escritor . Uruguay   

gerardomolinacastrillo@gmail.com  

 

Hoy, 23 de abril, celebramos el Día del Idioma, establecido en honor de Miguel de Cervantes, el 13 de octubre de 1946. También es el Día Universal del Libro.

Se ha dicho siempre que siete ciudades se han disputado el privilegio de ser la cuna de Cervantes, en 1547 (aunque se ignora mes y día, existe una partida de bautismo del 9 de octubre en Alcalá de Henares, de la que se ha dicho por algunos estudiosos que es apócrifa). Ellas son: Madrid, Toledo, Sevilla, Esquivias, Consuegra, Lucena y Alcázar de San Juan.

Azorín recuerda

“El día 23 de abril de 1616 moría Cervantes. El 19 de del mismo mes escribía sus últimas cuartillas: la dedicatoria de su novela Persiles y Segismunda. Hasta estos sus postreros días había tenido Cervantes la obsesión de los caminos. A lo largo de las vidas humanas se ofrecen distintos cruces de caminos. ¿Por dónde guiaremos nuestros pasos? De estos dos caminos que se abren ante nosotros, ¿cuál será el de la felicidad y cuál el del infortunio? Del camino de Esquivias a Madrid habla Miguel en su último escrito: Adiós gracias, adiós donaires, adiós regocijados amigos -escribe Cervantes al final del prólogo-, que ya me voy muriendo y desearos veros presto, contentos y en la otra vida. Don Quijote y don Álvaro (Tarfe) han seguidocada uno por uno de los dos caminos que ante ellos se abrían. Poco tiempo después de este encuentro moría don Quijote.” (De “Al margen de los clásicos).

Por un pelo

Así, podríamos decir, para nuestro regocijo y de miles de millones de lectores, se salvó El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. ¡Cuántos caminos –cómo decía Azorín- se cruzan a nuestro paso! ¿Cuál tomamos?  En el cruce de caminos/ toda inquietud se reparte/ ¿a dónde ir? se preguntan/ la alforja y el caminante decimos en una de nuestras coplas.A veces la decisión es nuestra, otras es el destino que no nos permite seguir la senda que elegimos. Y he aquí, que algo de esto pasa con nuestro admirado escritor. Según anota Amir Hamed “Una cosa que debe agradecer la humanidad es que, a Miguel de Cervantes Saavedra, en su momento, la Corona española, muy posiblemente por la incapacidad del solicitante de acreditar generaciones suficientes de ‘limpieza de sangre’, le denegara viajar a América. En uno de los ya más rotundos mapas de entonces, o en su mente, el escritor, tan temprano como en 1581, había averiguado si había cupos para viajar, para luego, en 1590, solicitar un cargo en Cartagena de Indias, Guatemala o La Paz. Pensaba que sus méritos militares, sus padecimientos como cautivo en Argel, lo calificaban lo suficiente: ignoraba, esto es seguro, que, de haber calificado, hubiese perdido su posteridad. Porque, ciertamente, de haber viajado a Indias, Cervantes nunca hubiera escrito el Quijote, y sin esta novela, poco hubiera quedado de su obra. Dicho sin más, exceptuando la novela del Caballero de la Triste Figura y Sancho, Cervantes, polígrafo, no logró a pesar de todos sus intentos, redondear gran obra (inclúyanse entremeses, galateas, novelas ejemplares e incluso la entrega póstuma, la agotadora y anodina cartografía espiritual, eso sí, de conmovedor prólogo, que equivocadamente consideró Cervantes su legado: el Persiles y Segismunda). Sin el incandescente Quijote, que termina iluminando, como precursores, como tanteos, al resto de sus escritos, Cervantes hubiera sido, nada más, un escritor menor del barroco español. Y el viaje a Indias, dígase ya, hubiera condicionado su escritura, como condicionó la historia de la novela, porque, para empezar la novela moderna, de la que es piedra de toque la de Cervantes, que es deudora de esas Indias, tardaría dos siglos en poder pronunciarlas.”

Cervantes es buen amigo

Dice Rubén Darío en el soneto que le dedica y que incluye en su libro “Cantos de Vida y Esperanza”, donde también destaca otras virtudes del novelista en el primer terceto:Cristianoy amoroso caballero/ parla como un arroyo cristalino. Asimismo, otra rica e inédita visión, en el citado libro, tiene Rubén, que asimila creador y creatura, en los pareados Cyrano en España. Veamos pues, al gran gascón y al autor-caballero en la pluma de oro del admirado poeta nicaragüense: Cyrano hizo su viaje a la Luna; mas, antes,/ ya el divino lunático de don Miguel Cervantes/ pasaba entre las dulces estrellas de su sueño/ jinete en el sublime pegasoClavileño./ Y Cyrano ha leído la maravilla escrita,/ y al pronunciar el nombre de Quijote, se quita/ Bergerac el sombrero; CyranoBalazote/ siente que es lengua suya la lengua del Quijote…

La aventura

Para redondear el homenaje a nuestro Idioma (una lengua como para hablar con Dioscomo expresara Carlos V) y a Cervantes, regodeémonos con la relectura (tantas) de la auroral aurora en que el hidalgo caballero hace su primera salida: Yendo, pues, caminando nuestro flamante aventurero, iba hablando consigo mesmo y diciendo:‘-Quién duda sino que en los venideros tiempos, cuando salga a luz la verdadera historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribiere no ponga, cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, de esta manera?’:        ‘Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus harpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante, y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel…’

 

 

 

 

 

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