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Una giovane bionda – Una joven rubia – cuento

Fotografía: Sergio Quiroga -.San Luis

Sergio Ricardo Quiroga. Escritor. Villa Mercedes,

San Luis, Argentina

sergioricardoquiroga@gmail.com

Una giovane bionda

Dopo una lunga attesa mattutina, i tre professori della commissione d’esame della Facoltà di scienze umane che avevano già ascoltato diverse classi di candidati per riempire la posizione, tutti armati della loro presentazione a powe point, il professor Dicki fu chiamato , un insegnante di oltre cinquanta che aveva il numero 8, per entrare e dare la classe. C’erano nove candidati. per una posizione iniziale di insegnamento presso la Facoltà di scienze umane. Dalle 10 del mattino, Dicki aveva camminato nei corridoi del primo piano e aveva anche parlato con altri candidati per la posizione che attendeva il suo turno. Aveva anche un caffè nel piccolo bar dell’università. La giuria era composta da tre persone, Jorge, Ana e Bambina, che hanno avuto una giornata difficile con molti candidati. Dicki consegnò le tre cartelle che contenevano una proposta di lavoro pratica, era una per ciascuno dei membri della giuria e tirò fuori i marcatori per scrivere alla lavagna. Era lo strumento di un insegnante esperto, abituato a insegnare agli adolescenti nelle scuole senza computer.
L’aula di lavagna al primo piano era piccola e Dicki esponeva qualche problema di marketing e pubblicità. Il vecchio programma del soggetto era stato acquisito dai candidati in una libreria vicina. Sembrava fatto con una macchina da scrivere e conteneva poca letteratura.
Erano quasi le tre del pomeriggio e arrivarono i panini e le bevande. Ana, Bambina e Jorge erano stanchi di ascoltare le lezioni. Nove candidati avevano. Bevvero acqua minerale, presero i loro panini e si sedettero pronti ad ascoltare la lezione di Dick.
Jorge e Bambina erano a un metro da una lunga scrivania, ma Ana era più lontana. Dicki capì che sarebbe stato difficile vederli tutti e tre allo stesso tempo. Ha iniziato la sua lezione, ha formulato un diagramma sulla lavagna e ha evidenziato i vantaggi e le oscurità dell’argomento. Ha concluso le sue conclusioni in un tono ambiguo, come gli piaceva, una forma narrativa che in genere infastidisce gli insegnanti che usano solo due opzioni: nero o bianco. Ana annuì a Dicki. La fine dell’evento arrivò quando Jorge, il professore del concorso, disse “il tempo è finito”. Lo stesso insegnante che frequenta poco l’università, dove ha molte assenze nelle lezioni, non si è fermato prima dei sette oratori precedenti a causa della mancanza di tempo per finire la lezione, ha detto che “venti minuti erano il tempo assegnato alla espositori “.
Dick non era stato in grado di collegare il computer all’apparecchiatura espositiva multimediale, quindi ha dovuto spiegare brevemente la sua proposta di lavoro pratico, già consegnata ad Ana, Bambina e Jorge, prima di iniziare la lezione. Dicki, l’ex insegnante di scuola superiore, che ha partecipato a diversi concorsi per la carriera di insegnante all’università, ha terminato la lezione e lasciato l’aula. Sapevo già che non avevo vinto. Il professor Jorge, “proprietario del soggetto” aveva già deciso. L’esperienza o il riconoscimento accademico non valeva la pena. Il candidato più bello, una giovane bionda era stata scelta.

 

Una joven rubia

Después de una larga espera en la mañana, los tres profesores del comité de examen de la Facultad de Ciencias Humanas que ya habían escuchado varias clases de los candidatos a cubrir el cargo, todos armados con su presentación en powe point, se llamó al profesor Dicki, un maestro de más de cincuenta que tenía el número 8, para ingresar y dar la clase. Había nueve candidatos. para un puesto de docente inicial en la Facultad de Ciencias Humanas. Desde las 10 am, Dicki había recorrido los pasillos del primer piso y también había hablado con otros candidatos para el puesto que esperaba su turno. También tomó un café en el pequeño bar de la universidad. El jurado estuvo compuesto por tres personas, Jorge, Ana y Bambina, que tuvieron un día difícil con muchos candidatos. Dicki entregó las tres carpetas que contenían una propuesta de trabajo práctico, fue una para cada uno de los miembros del jurado y saco los marcadores para escribir en el pizarron. Era la herramienta de un maestro experto, acostumbrado a enseñar a adolescentes en escuelas sin computadoras.

El aula de pizarra en el primer piso era pequeña y Dicki exponía algun tema de marketing y la publicidad. El programa antiguo de la materia habia sido adquirido por los candidatos en una libreria cercana. Parecía hecho en una máquina de escribir y contenía poca literatura.

Eran casi las tres de la tarde y llegaron los bocadillos y las bebidas. Ana, Bambina y Jorge estaban cansados ​​de escuchar las lecciones. Nueve candidatos tenían. Bebieron agua mineral, tomaron sus sándwiches y se sentaron listos para escuchar la lección de Dick.

Jorge y Bambina estaban a un metro de un escritorio largo, pero Ana estaba más lejos. Dicki comprendió que sería difícil ver los tres al mismo tiempo. Comenzó su lección, formuló un diagrama en el pizarrón y destacó las ventajas y las oscuridades del tema. Terminó sus conclusiones en un tono ambiguo, como le gustaba, una forma narrativa que generalmente molesta a los maestros que usan solo dos opciones: negro o blanco. Ana asintió con la cabeza a Dicki. El final del evento llegó cuando Jorge, el profesor del concurso, dijo que “el tiempo se ha acabado”. El mismo profesor que concurre poco a la universidad, donde  tiene muchas ausencias en las clases, no se había detenido antes de los siete oradores anteriores debido a la falta de tiempo para terminar la lección, dijo que “veinte minutos eran el tiempo asignado a los expositores”.

Dick no había podido conectar la computadora al equipo de exhibición multimedia, por lo que tuvo que explicar brevemente su propuesta de trabajo práctico, ya entregada a Ana, Bambina y Jorge, antes de comenzar la lección. Dicki, el antiguo profesor de secundaria, que participó en variios concursos para la carrera docente en la universidad,  terminó la lección y abandonó el aula. Ya sabía que no había ganado. El profesor Jorge, “dueño de la asignatura” ya había decidido. La experiencia o el reconocimiento académico no valieron la pena. La candidata más bella, una joven rubia había sido elegida.

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