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Desastres asociados al cambio climático: Estamos atrasados…

 
Carlos Jara Bravo – Chile
Analista Químico – Licenciado en Educación tecnológica

Los datos son impresionantes y cada vez más desesperanzadores, el cambio climático global está sucediendo ahora en nuestras narices y aún no somos capaces de verlo, más aún entender de manera profunda que las consecuencias no se producirán en 50 o 100 años más, sino que ya observamos sus efectos.

Los intereses económicos y los dueños del capital, insisten que ese tal cambio no existe y que es parte de la “normalidad del planeta”, financiando estudios falsos y ocultando otros, e impidiendo que se masifique la información actualizada del actual momento del fenómeno.

En el caso de Sudamérica, cada cierto tiempo tenemos los efectos de la corriente del niño o de la niña. Cada vez es más recurrente la falta de agua y sequias, han aumentado los deslaves y aluviones, por caída de agua en zonas donde no llovía. Han aumentado las inundaciones, y los incendios forestales en temporadas estivales.

Un informe publicado por la ONU asegura que los efectos del cambio climático impactan de forma más profunda a las poblaciones vulnerables y de escasos recursos económicos. El documento, “Estudio socioeconómico mundial 2016 – Resistencia al cambio climático: una oportunidad para reducir las inequidades”, busca evidenciar el estrecho vínculo que existe entre el proceso de desarrollo mundial y los impactos del cambio climático.

El Banco Mundial presentó el informe ‘¿Desarrollo económico inestable? Choques agregados en América Latina y el Caribe’, en el que se analizaron las condiciones actuales de la población de la región y se estableció que, así como se ha conseguido reducir en cerca de la mitad la población en condición de pobreza en los últimos 15 años, está población que ha mejorado sus condiciones de vida está a un ‘choque agregado’ de volver a la pobreza. Cuándo se habla de choques agregados se hace referencia a las situaciones que afectan a toda una comunidad, ciudad, provincia, región o país, incluso continente. Los choques agregados más comunes son los desastres naturales, pero no son los únicos. También pueden ser conflictos civiles y epidemias, entre otros.Se estima que en América Latina cerca del 40% de la población puede caer en la pobreza por efecto de los desastres naturales, mucho de los cuales están en directa relación con el cambio climático global.

Se observa además, que los Gobiernos de turno de los países latinoamericanos responden principalmente a las corporaciones y grupos económicos en desmedro de sus poblaciones a quienes deben guiar y asegurar su bienestar.

Es aquí uno de los problemas, los Estados y Gobiernos están haciendo poco o casi nada para enfrentar los desastres asociados al cambio climático, no se observan proyectos de infraestructura, ni cambios de leyes y menos financiamiento a investigadores en primer lugar, y a quienes deberán enfrentar los desastres en segundo lugar, nos referimos a los equipos de respuesta en desastres y catástrofes. Cada vez se recortan más los presupuestos de la respuesta civil organizada como los bomberos voluntarios, las ONGs, Fundaciones etc., sin embargo los presupuestos de los Ejércitos y Fuerzas Armadas han aumentado sustantivamente sus ingresos.

En esta figura dónde los Gobiernos no hacen nada para prevenir la avalancha que caerá sobre nuestros pueblos, es deber moral y de supervivencia de cada comunidad, la organización para la autoprotección y respuesta que permita reducir las pérdidas que los desastres generarán. Estamos atrasados, los eventos ya están sucediendo con mayor fuerza y de manera más recurrente.

Existen muchos ejemplos de empoderamiento de la población civil en tareas de respuesta en desastres, a través de programas y la conformación de equipos de primera respuesta local constituídos por los mismos integrantes de la comunidad. Uno de estos programas es el CERT (CommunityEmergency Response Teams), propiciado por la F.E.M.A. de los Estados Unidos, y que desde su implementación en ese país ha entrenado a la población civil, comunidades, empresas etc., para la constitución de equipos CERT.

Un equipo CERT es un grupo de personas organizadas como un equipo de vecindario que recibe capacitación especial para mejorar sus aptitudes a fin de reconocer una emergencia importante o una catástrofe, responder ante dicha situación y recuperarse de ella. Los equipos son capacitados por profesionales de auxilio en áreas que los ayudarán a cuidarse y cuidar a otras personas antes, durante y después de una emergencia importante. En carácter de equipo organizado, pueden brindar servicios vitales en ausencia del personal de auxilio o mientras se aguarda su llegada y generalmente también brindan asistencia luego del arribo de éstos.

En Chile, desde el inicio de su implementación en el año 2011 de manera experimental, ha formado a cientos de personas y comunidades en los conceptos del CERT básico, constituyéndose equipos de este tipo en Municipalidades, Juntas de Vecinos, Clubes deportivos, Escuelas, Universidades etc. Ha sido un trabajo lento pero decidido, contando con el apoyo y respaldo de la ONEMI (La oficina encargada de la Protección civil en Chile), para su implementación se ha contado con el apoyo de organizaciones profesionales de respuesta en emergencias y desastres (Bomberos, SAMU, ONGs etc.), como formadores y entrenadores de los futuros instructores. Al momento en Chile se cuentan alrededor de unos 400 instructores CERT a lo largo del país, y se espera que en el mediano plazo sean aún muchos más. Y lo más importante, TODOS son voluntarios.

Sin embargo, aún cuando estos datos y números nos pudiesen parecer adecuados aún están muy por debajo de lo esperado, de lo que se necesitaría frente a un gran terremoto que afecte a más de una ciudad grande en el país.

Otros grupos de la comunidad civil organizada lo representan las ONGs, que presentan otra alternativa para la coordinación e incremento de las capacidades de recuperación locales en grandes emergencias y desastres. El espectro de estas organizaciones van desde ONGs dedicadas al rescate, pasando por ONGs de ayuda humanitaria, ONGs animalistas, ONGs ambientalistas etc. El principal problema de estas organizaciones es la falta de eterna de recursos económicos para su adecuado funcionamiento, los que son suplidos con voluntad y con dineros aportados por sus propios miembros. Los Estados y Gobiernos ponen a disposición de estas organizaciones muy pocos recursos o simplemente ninguno. También son afectos a los egos institucionales de los equipos “oficiales” de respuesta, y en muchos casos se sub valora su aporte, y periódicamente están siendo puestos en tela de juicio sus niveles técnicos y de equipamiento. Sin embargo, el aporte que estas organizaciones entregan una vez ocurrida la gran emergencia, siempre supera las expectativas de los más duros detractores. La razón es simple, a ellos los mueve la voluntad de servir a la comunidad donde ellos viven.

Estamos atrasados en la organización para la respuesta a los desafíos del cambio climático global a nivel de las comunidades, pero aún es tiempo de hacer algo para reducir el dolor de los afectados por los desastres que se avecinan. Las comunidades pobres no deben esperar que desde el gobierno central se les solucionen sus problemas, porque esto no sucederá, y ellas lo saben por las experiencias vividas anteriormente, dado que las prioridades de la respuesta del Estadoestá destinadas a los humanos más “importantes”, los que obviamente no son los más pobres.

La supervivencia humana está en juego, y lo único que nos queda es trabajar juntos a nivel local a través de la organización y preparación de nuestras comunidades, en el futuro seremos juzgados por nuestros descendientes, por no haber hecho lo que se debía hacer. Hay que hacer algo, cualquier cosa,  porque ya estamos muy atrasados…

Los datos son impresionantes y cada vez más desesperanzadores, el cambio climático global está sucediendo ahora en nuestras narices y aún no somos capaces de verlo, más aún entender de manera profunda que las consecuencias no se producirán en 50 o 100 años más, sino que ya observamos sus efectos.

Los intereses económicos y los dueños del capital, insisten que ese tal cambio no existe y que es parte de la “normalidad del planeta”, financiando estudios falsos y ocultando otros, e impidiendo que se masifique la información actualizada del actual momento del fenómeno.

En el caso de Sudamérica, cada cierto tiempo tenemos los efectos de la corriente del niño o de la niña. Cada vez es más recurrente la falta de agua y sequias, han aumentado los deslaves y aluviones, por caída de agua en zonas donde no llovía. Han aumentado las inundaciones, y los incendios forestales en temporadas estivales.

Un informe publicado por la ONU asegura que los efectos del cambio climático impactan de forma más profunda a las poblaciones vulnerables y de escasos recursos económicos. El documento, “Estudio socioeconómico mundial 2016 – Resistencia al cambio climático: una oportunidad para reducir las inequidades”, busca evidenciar el estrecho vínculo que existe entre el proceso de desarrollo mundial y los impactos del cambio climático.

El Banco Mundial presentó el informe ‘¿Desarrollo económico inestable? Choques agregados en América Latina y el Caribe’, en el que se analizaron las condiciones actuales de la población de la región y se estableció que, así como se ha conseguido reducir en cerca de la mitad la población en condición de pobreza en los últimos 15 años, está población que ha mejorado sus condiciones de vida está a un ‘choque agregado’ de volver a la pobreza. Cuándo se habla de choques agregados se hace referencia a las situaciones que afectan a toda una comunidad, ciudad, provincia, región o país, incluso continente. Los choques agregados más comunes son los desastres naturales, pero no son los únicos. También pueden ser conflictos civiles y epidemias, entre otros.Se estima que en América Latina cerca del 40% de la población puede caer en la pobreza por efecto de los desastres naturales, mucho de los cuales están en directa relación con el cambio climático global.

Se observa además, que los Gobiernos de turno de los países latinoamericanos responden principalmente a las corporaciones y grupos económicos en desmedro de sus poblaciones a quienes deben guiar y asegurar su bienestar.

Es aquí uno de los problemas, los Estados y Gobiernos están haciendo poco o casi nada para enfrentar los desastres asociados al cambio climático, no se observan proyectos de infraestructura, ni cambios de leyes y menos financiamiento a investigadores en primer lugar, y a quienes deberán enfrentar los desastres en segundo lugar, nos referimos a los equipos de respuesta en desastres y catástrofes. Cada vez se recortan más los presupuestos de la respuesta civil organizada como los bomberos voluntarios, las ONGs, Fundaciones etc., sin embargo los presupuestos de los Ejércitos y Fuerzas Armadas han aumentado sustantivamente sus ingresos.

En esta figura dónde los Gobiernos no hacen nada para prevenir la avalancha que caerá sobre nuestros pueblos, es deber moral y de supervivencia de cada comunidad, la organización para la autoprotección y respuesta que permita reducir las pérdidas que los desastres generarán. Estamos atrasados, los eventos ya están sucediendo con mayor fuerza y de manera más recurrente.

Existen muchos ejemplos de empoderamiento de la población civil en tareas de respuesta en desastres, a través de programas y la conformación de equipos de primera respuesta local constituídos por los mismos integrantes de la comunidad. Uno de estos programas es el CERT (CommunityEmergency Response Teams), propiciado por la F.E.M.A. de los Estados Unidos, y que desde su implementación en ese país ha entrenado a la población civil, comunidades, empresas etc., para la constitución de equipos CERT.

Un equipo CERT es un grupo de personas organizadas como un equipo de vecindario que recibe capacitación especial para mejorar sus aptitudes a fin de reconocer una emergencia importante o una catástrofe, responder ante dicha situación y recuperarse de ella. Los equipos son capacitados por profesionales de auxilio en áreas que los ayudarán a cuidarse y cuidar a otras personas antes, durante y después de una emergencia importante. En carácter de equipo organizado, pueden brindar servicios vitales en ausencia del personal de auxilio o mientras se aguarda su llegada y generalmente también brindan asistencia luego del arribo de éstos.

En Chile, desde el inicio de su implementación en el año 2011 de manera experimental, ha formado a cientos de personas y comunidades en los conceptos del CERT básico, constituyéndose equipos de este tipo en Municipalidades, Juntas de Vecinos, Clubes deportivos, Escuelas, Universidades etc. Ha sido un trabajo lento pero decidido, contando con el apoyo y respaldo de la ONEMI (La oficina encargada de la Protección civil en Chile), para su implementación se ha contado con el apoyo de organizaciones profesionales de respuesta en emergencias y desastres (Bomberos, SAMU, ONGs etc.), como formadores y entrenadores de los futuros instructores. Al momento en Chile se cuentan alrededor de unos 400 instructores CERT a lo largo del país, y se espera que en el mediano plazo sean aún muchos más. Y lo más importante, TODOS son voluntarios.

Sin embargo, aún cuando estos datos y números nos pudiesen parecer adecuados aún están muy por debajo de lo esperado, de lo que se necesitaría frente a un gran terremoto que afecte a más de una ciudad grande en el país.

Otros grupos de la comunidad civil organizada lo representan las ONGs, que presentan otra alternativa para la coordinación e incremento de las capacidades de recuperación locales en grandes emergencias y desastres. El espectro de estas organizaciones van desde ONGs dedicadas al rescate, pasando por ONGs de ayuda humanitaria, ONGs animalistas, ONGs ambientalistas etc. El principal problema de estas organizaciones es la falta de eterna de recursos económicos para su adecuado funcionamiento, los que son suplidos con voluntad y con dineros aportados por sus propios miembros. Los Estados y Gobiernos ponen a disposición de estas organizaciones muy pocos recursos o simplemente ninguno. También son afectos a los egos institucionales de los equipos “oficiales” de respuesta, y en muchos casos se sub valora su aporte, y periódicamente están siendo puestos en tela de juicio sus niveles técnicos y de equipamiento. Sin embargo, el aporte que estas organizaciones entregan una vez ocurrida la gran emergencia, siempre supera las expectativas de los más duros detractores. La razón es simple, a ellos los mueve la voluntad de servir a la comunidad donde ellos viven.

Estamos atrasados en la organización para la respuesta a los desafíos del cambio climático global a nivel de las comunidades, pero aún es tiempo de hacer algo para reducir el dolor de los afectados por los desastres que se avecinan. Las comunidades pobres no deben esperar que desde el gobierno central se les solucionen sus problemas, porque esto no sucederá, y ellas lo saben por las experiencias vividas anteriormente, dado que las prioridades de la respuesta del Estadoestá destinadas a los humanos más “importantes”, los que obviamente no son los más pobres.

La supervivencia humana está en juego, y lo único que nos queda es trabajar juntos a nivel local a través de la organización y preparación de nuestras comunidades, en el futuro seremos juzgados por nuestros descendientes, por no haber hecho lo que se debía hacer. Hay que hacer algo, cualquier cosa,  porque ya estamos muy atrasados…

Carlos Jara Bravo – Chile
Analista Químico – Licenciado en Educación tecnológica
Especialista en protección civil y control de emergencias
Presidente ONG – Asociación Sar Chile

 

 

 

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