Estás aquí
Inicio > Archivo > Reseña: El ruido de La física de la orfandad

Reseña: El ruido de La física de la orfandad

 

Mtra. Jasmín Cacheux – México

jasminczcx@gmail.com

El ruido de La Física de la Orfandad

Denisse Buendía Castañeda, poeta, pintora y activista, entre otros decires; hoy, en este lugar, es arqueóloga emocional de la otra cara de la infancia, la orfandad. Retira con manos expertas, piedra tras piedra de los sitios que deseamos olvidar; descubre los vestigios de esos días que quisimos enterrar, las emociones siniestras, los lugares oscuros. La poeta aguza la mirada y vemos a través de sus ojos su corazón en la mano, sangrante, latiendo aún, mientras ella lo lame y lo vuelve a colocar en su pecho, compasiva, sin delirio, y con ese único gesto parece decirnos: “aquí está, esta es La Física de la Orfandad.”

La Física de la Orfandad, Premio Nacional de Poesía y Narrativa 2016, Dolores Castro por el Instituto de Cultura de Aguascalientes (México), es el libro de poesía que nos abre los ojos a una infancia de carne y hueso, de fracturas y ausencias, de días que se hacen noches, y noches en espirales descendentes. Ahí encontramos a Buendía Castañeda, afinando la voz para declarar: “Una siempre regresa a la oscuridad donde fue niña,/ a la diminuta cama donde se reducían en sí mismas la tarde y sus promesas:/ un trozo de carne con ojos-anzuelo, cautiva, coloreando a plumón el nombre de las muñecas. (…)”

En La Física de la Orfandad, sabemos y olemos a ausencia, porque Buendía como rezo y profecía, ha hilvanado los versos: “La ausencia lo cambia todo,/ el modo de sentarse frente a la mesa, la luz de la lámpara que viene de noche, el aliento y la memoria.” La ausencia como presencia confinada al delirio infantil, al mayor acto demencial que ante nuestra mirada estremecida, la poeta Buendía, cierra diciendo: “Todo lo cambia la ausencia,/esa pequeña eternidad donde ya nadie duerme, sólo recuerda.” Buendía, tiene el coraje de acudir ante la presencia y espetarle: “Somos nuestro propio fantasma // (…)y la infancia se volvió un pecho invadido de catástrofes.”

Pájaros y estaciones recorren este libro que nos arrincona frente al espejo sin conseguir vernos a los ojos, si no es con la verdad vuelta agua sobre las mejillas, porque Buendía, ha visto la ausencia, la orfandad y la infancia como una misma, y absoluta y completa la desteje para darnos en cada poema un verso tibio que no nos acaricie, que nos despierte, “Hablamos de la orfandad como si la conociéramos,/ como si el reflejo de lo incógnito nos abrazara; (…)”

Conozco a la poeta Denisse Buendía Castañeda, la conozco como mi mano derecha a la izquierda, el tiempo no importa, los silencios tampoco, y me he preguntado ¿de dónde viene su poesía, de dónde llega ella? Y ella, como poeta (profeta y adivina), responde: “Vengo del olvido;/ de niña quería ser un pájaro/ de aquellos que arrancan los ojos a quien no los crían.”

Leer a Buendía es asomarse a las cosas, a los cofres, a los objetos, a las personas en cofres y como objetos, ausentes en vida; es adentrarse a la inexacta soledad, porque lo dice ella: No es la muerte lo que asusta,/es el ruido que hace la vida cuando se detiene.” Y es ella misma prófuga y visionaria, quien asume que: “No es el amor lo que nos une;/ es la física de la orfandad.” Buendía, encuentra en la entretela de la vida un verso, una imagen que cae ante nosotros, con la misma fuerza que sus silencios y nos reclama: “Es lo que encarna la memoria lo que nos hiere; en la orfandad, caben todos los infiernos,/ así en la tierra como en el cielo; …” Y yo, como lectora con los ojos ya cristalizados por La física de la Orfandad, me uno al último verso, como quien acompaña un rezo: “así en la tierra como en el cielo.” Sea tu palabra, Denisse Buendía Castañeda[1] y sea la orfandad, esta física que nos despierte.

Jasmín Cacheux

 

[1] Denisse Buendía Castañeda. Poeta y pintora mexicana. Ha sido locutora en distintos programas de radio en la Ciudad de México, León (Guanajato) y Cuernavaca (Morelos); ha sido articulista en La Jornada Morelos, Revista Resiliencia y Voz de la tribu, entre otras. Su obra ha formado parte de antologías y ha aparecido en revistas literarias, en Portugal, España, Los ángeles, Colombia y México. En el 2000 a la fecha, co-fundadora del colectivo “7 cuervos”. En 2007 a la fecha, fundó colectivo de poesía feminista “Lunámbulas poesía acróbata”. Cuenta con algunos libros publicados (2007) Días Animales, (2009) El Hallazgo de la memoria, (2015) Artistario libro de la comunidad, (2016) Guionista novela gráfica Las Fosas del Olvido (2016) La física de la orfandad (2017) Trisón poemario a tres voces con Kenia Cano y Ricardo Ariza. En 2016, obtuvo el Premio de Poesía Dolores Castro Aguascalientes, México. Es parte del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

Top