Estás aquí
Inicio > Archivo > Cien años de La Cumparsita

Cien años de La Cumparsita

 

 

 

Gerardo Molina. Profesor – Poeta y Escritor . Uruguay   gerardomolinacastrillo@gmail.com

 

Cien Años de La Cumparsita

                                                             Por Gerardo Molina

 

Innúmeras actividades se realizaron durante todo el año 2017, no sólo en los países del Plata sino en el plano universal para celebrar su Centenario. En el Museo y Centro de Documentación de AGADU existen más de mil versiones diferentes de las, seguramente, muchas más existentes en el mundo desde aquella primera realizada en Buenos Aires por Alonso-Minotto, en mayo de 1917, hasta las más recientes. Recordamos que “La Cumparsita” fue estrenada por la orquesta de Roberto Firpo en el Café La Giralda (donde luego se levantaría el Palacio Salvo), el 19 de abril de 1917. Ni corto ni perezoso, Firpo propone al imberbe jovencito hacerle unos arreglos a la música y firmarla en coautoría. Una genial iluminación llevó al incipiente autor a rechazar la propuesta, pero después viajará a Buenos Aires para vender la propiedad de su tango a la empresa Breyer Hermanos por $50,00 argentinos (unos $30,00 uruguayos), suma muy considerable para la época. Su minoría de edad por entonces, facilitaría luego, en 1923, la recuperación de sus derechos.

 

Orígenes en el Salto Oriental

Todas las biografías son coincidentes en señalar el nacimiento de Gerardo Hernán Mattos Rodríguez en Montevideo, el 18 de marzo de 1897, en la calle Colón 186 (numeración primitiva) en plena Ciudad Vieja. Sin embargo, el recordado profesor amigo, músico y narrador, Ramón Gómez Cruz, nos envió hace unos cuantos años, la nota publicada el 16 de mayo de 1987, en el Diario “Cambio” de Salto, que, en lo fundamental, ya transcribimos:

“Mattos Rodríguez autor de La Cumparsita era salteño

Así lo hizo saber el propio músico y letrista en un reportaje concedido a la revista porteña ‘Estampa’, poco antes de fallecer. La nota fue realizada por Manuel M. de Alvarado.

HIJO DE LA DOCTA

Salto, pintoresca ciudad del litoral uruguayo, que aparece al borde de las barrancas del río epónimo, es llamada La Cordobita, por ser centro de cultura universitaria y por sus románticas tradiciones. Allí nació Horacio Quiroga y pertenece a una antigua familia salteña Gerardo Mattos Rodríguez, el afamado autor del célebre tango ‘La Cumparsita’. Los Mattos eran de origen brasileño. Dueños de grandes establecimientos ganaderos. Residiendo en la ciudad universitaria dieron educación a sus hijos y algunos de ellos fueron profesionales que tendrían destacada actuación.

Dice Gerardo Mattos Rodríguez

-… Yo estudié en el Liceo Osimani y Llerena y luego vine a Montevideo para seguir la carrera de arquitecto. Era por 1916, en tiempos de la gran guerra mundial entre la Alemania del Kaiser y las naciones occidentales. Eran los tiempos en que el tango, escapándose de los ‘peringundines’ del bajo, comenzó a colarse en los cabarets y a enloquecer a las muchachitas del barrio.

NACE LA CUMPARSITA

Mattos Rodríguez le cuenta a Alvarado que: -‘Entregados a la diversión o a la farra, incurrimos en una distracción. Mejor dicho, nos olvidamos de pagar el alquiler. El dueño de casa, a pesar de su larga paciencia, concluyó por pedir el desalojo… Decidimos despedirnos con una fiesta, con un baile…

-En esa fiesta –se dice- nació ‘La Cumparsita’.

-Efectivamente, fue así. Tenía yo nada más que 18 años. Era uno más de los pibes de la estudiantina. Me apodaban Becho y gozaba de cierta fama de milonguero porque en realidad me gustaba el baile y porque tocaba, de oído nomás, el piano. A alguien se le ocurrió que la despedida la hiciéramos con música, pero con música propia y no sé por qué creyeron que yo podía inventarla… Sentado frente al piano me salieron los compases de una especie de tango que al cabo de la noche y después de tanto bailarlo concluyó por tener forma de tal.

¿Y EL TÍTULO?

– Cuando llegó el momento de la partida decidimos hacerla al compás del mismo tango. Comenzaron a salir, unos tras otros, los muchachos. Así nació la idea del título, formábamos una comparsa y cómo éramos pocos, claro es que nos resignáramos a denominarla con un diminutivo ‘La Cumparsita’.

¿ERA EN CARNAVAL?

-Sí y eso contribuyó a la elección del título.”

La Estudiantina

Por 1916, Matos Rodríguez era estudiante de Arquitectura en la Facultad de Matemáticas e integraba la ruidosa cofradía de la Federación de Estudiantes del Uruguay, con sede en la calle Ituzaingó 1292 entre Reconquista y Buenos Aires. Es fama que allí, en un viejo y desvencijado piano que alquilaron a la casa “Mousqués” (ya que el mobiliario original y un piano de Walter Correa Luna les había sido embargado poco tiempo antes), Matos compuso la música que lo llevaría a una fama impredecible e inimaginable entonces. Como se acercaba el Carnaval de 1917, se decidió salir en una comparsa para cantar por los cafés unas canciones picarescas.

Las dos letras

“Pasan algunos años –nos dice en su carta el Prof. Gómez Cruz- y un binomio argentino Pascual Contursi y Enrique Maroni escriben la letra comenzando con tres acordes de tónicas descendentes, que dice lo siguiente: ‘Si supieras/ que aún dentro de mi alma/  conservo aquel cariño/ que tuve para ti…’ Como podemos comprender, La Cumparsita está allí, late en su letra conmovedora y la prueba es que los cantantes de aquella época, incluido Gardel, la cantaron con esa letra e igualmente siguió viviendo el tango de su autor. Pero si tenemos en cuenta que hay cientos de arreglos, ya sea en orquestación, por solistas e instrumentistas, que ensayan variaciones diversas, hasta en veces disonantes, en las que hay momentos en que resulta irreconocible la melodía, igual percibimos su esencia inconfundible y acompañamos con nuestra voz los vericuetos insoslayables de dichos arreglos, pues este tango no morirá nunca, porque es único, el más caro representante del Río de la Plata… y entonces volvemos a recordar que la canción tanguera se nos ha metido muy dentro del alma… Mientras tanto, Mattos Rodríguez no ha muerto, cada día y cada noche estará ahí, con su rimo del 2 por 4, dictándonos los pasos a seguir, para no olvidarlo y llevarlo en la memoria por los tiempos de los tiempos, inmortal.”

La letra de Pascual Contursi y Enrique Maroni fue escrita para el sainete “Un programa de cabaret” (1924) y con el título de “Si supieras” la grabó Gardel ese mismo año. Contursi era oriundo de Chivilcoy y Maroni, de Bragado, ambas ciudades de la provincia de Buenos Aires.

Si supieras. “Desde el día que te fuiste…” nuevamente el abandono propiciatorio del dolor (“siento angustias en mi pecho”) y la soledad (“mis amigos ya no vienen”), parece, como en Mi noche triste, alcanzar a los seres y cosas naturales que compartían en el “cotorro” (pieza donde se amaban) (“ya ni el sol de la mañana/ asoma por la ventana/como cuando estabas vos…”) y “aquel perrito” que también termina abandonándolo… La orfandad del protagonista, sin embargo, esta vez no se empaña con el alcohol y sí se viste y endulza de nobles sentimientos (“… yo siempre te recuerdo/ con el cariño santo…”) Y el vocativo “pedazo de mi vida” nos retrotrae al célebre “Nocturno” de Manuel Acuña, puesto aquí ex profeso o por pura coincidencia del letrista que, seguramente, se nutrió de innúmeras y variadas lecturas románticas.

Esta letra, hecha y grabada sin autorización de Matos Rodríguez, motivó que éste escribiera la suya, que cantaron y grabaron, entre otros, el argentino Alberto Gómez y el tenor italiano Tito Schipa, También refiere a un abandono pero no alcanza el vuelo lírico de la de Contursi, lo que no va en desmedro de las excepcionales virtudes de compositor reconocidas en el mundo entero de Gerardo Matos Rodríguez.

 

Compositor Gerardo Matos Rodríguez

 

Foto gentileza AGADU Uruguay (Asociación General de Autores del Uruguay) –  editadas en conmemoración de los 100 Años de La Cumparsita.

Top