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Cambio de sábanas

 

 

Jasmín Cacheux – Escritora mexicana

jasminczcx@gmail.com

 

Cambio de sábanas

A Antonio B. Yáñez

Son las siete de la mañana, es la hora. Debo irme.

No puedo. Sigo con la puerta entreabierta mirando la habitación. Me están esperando… vuelvo a tomar mi equipaje… me detengo.Observo otra vez mi mano en la puerta, sin atreverme a marcharme. Y es que hace dos noches dormí en calcetas, una, la del pie izquierdo, no amaneció más. Recuerdo que no podía detenerme a buscarla y al regresar ya no la encontré. Me pasa que puedo dormir desnuda, pero no sin calcetas; generalmente la del pie izquierdo termina en el fondo de la cama, pero hace dos días no fue así.

Debo irme, aunque me inquieta tanto como cuando aquella mañana sonó el teléfono… aunque aquella mañana… puede estar en alguna parte de la cama, debajoo tal vez cambiaron las sábanas y…sí, se la llevaron entre las sábanas, envuelta con el resto de la ropa de cama. A esta hora debe estar en el fondo de la lavadora de este hotel porque nadie esperaría llevarse una calceta entre las sábanas. Sí, a esta hora debe estar en el rincón de la lavadora, seguramente está lavada y ya seca. Creo que habría sido mejor ver que se desgastaba, de un día y otro, de un lugar a otro, envejeciendo, que no saber a dónde está. La incertidumbre no es una grata compañía.

Es verdad que es una calceta de toalla, blanca, ordinaria, pero … mía, que no de propiedad, sino que llevábamos algún tiempo acompañándonos y ahora… ¡Simplemente no lo entiendo! Conservé a su compañera sin hacer mucho ruido sobre la ausencia de la otra, no fuera a darse el caso de que al final también se perdiera. No es una preocupación cualquiera, trato de imaginarme: ¿qué ocurrirá con ella, a dónde estará?Porque… pues… de un momento a otro ¿cómo entender que terminas al fondo del fondo de una lavadora o en una bolsa de basura; quizá como limpiador de superficies o tal vez como la nueva bolita para el gato?

¿Una calceta es calceta aunque ya no tenga par? Yo creo que sí; podría ser un guante, quizá una lapicera, tal vez un estuche para guardar los lentes… en todos los casos, y así planteado, ya no es una calceta.Una calceta es calceta sin par, pero deja de serlo sin pie. ¡Eso! Una calceta es una calceta si tiene un pie, sí, un sentido, sí, una dirección. Entonces, si está al fondo del fondo de una gran lavadora de este hotel y no tiene pie y no tiene par… No, simplemente no es posible que esta calceta se haya perdido y yo no pueda hacer nada, casi me siento como aquella vez en que colgué el auricular después de escuchar: … se fue. Porque ahora también la calceta “se fue”, envuelta en un cambio de sábanas que yo no pedí, que nadie pidió. Y es que las calcetas y las personas se van, parte del cambio o de un cambio, o de algo que cambia. Mi tía dijo: tu papá se fue… ¿entendí? Sí. Quizá lo que no entendí es ¿qué o quién era yo a partir de ese momento? Una calceta sin pie es una calceta, porque tiene la forma del pie, aunque no esté en uno, aunque ya no haya uno.¿Yo…? Yo… soy yo… sigo siendo yo, me llevó un rato entenderlo, aunque ya no esté papá.

 

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